
Se trata de una
reciente y afectiva carta del Papa Francisco a los diáconos argentinos ante su
ordenación diaconal. Les dijo,-también para el resto de diáconos del mundo-, que
no seamos “diáconos de alquiler, ni funcionarios,
que la Iglesia
no es una ONG".
Después de su elección como Santo
Padre, escribió una carta muy emotiva y cariñosa, para ser leída en la ordenación
diaconal de tres jóvenes de su diócesis argentina.
En palabras textuales del Santo
Padre, les exhorta a “que la existencia
sacerdotal de ustedes sea servicio”. “Servicio
a Jesucristo, servicio a la
Iglesia, servicio a los hermanos especialmente a los más
pobres y necesitados”.
El Santo Padre pidió que fuese leída
en la ordenación diaconal del sábado 16 de marzo en Argentina. La escribió el Papa,
el miércoles y el jueves por la mañana, la envió por fax a Mons. Joaquín
Sucunza, Vicario General, Por si no se entiende bien, la transcripción de la
carta dice:
Queridos
hijos y hermanos:
¡Con cuánta alegría hubiera estado hoy entre ustedes! Sin embargo, tengan
la certeza de que espiritualmente estoy allí.
Acaban de recibir el diaconado y manifestaron públicamente su vocación de
servicio... y esto no solo por un tiempo sino para toda la vida. Que la
existencia sacerdotal de ustedes sea servicio: servicio a Jesucristo, servicio
a la Iglesia,
servicio a los hermanos especialmente a los más pobres y necesitados. No sean
'diáconos de alquiler' ni funcionarios. La Iglesia no es una ONG. Que en el servicio les
vaya la vida. Pongan la carne en el asador.
Ruego por cada uno de ustedes, por sus ilusiones y por sus penas. Y no se
olviden de que Jesús los miró; déjense mirar por Jesús. Por favor, recen por
mí. Que Jesús les bendiga y la
Virgen santa los cuide.
Afectuosamente, Francisco.

La verdad que hay que decir que de este Papa se
hablará mucho porque parece ser que va a romper muchos moldes. Se va a hablar
mucho de sus gestos y de su naturalidad. Y por supuesto que es muy bueno que
hablen bien del Santo Padre, lo malo, y es lo que me pregunto que me parece
raro, que también los enemigos o más alejados de la Iglesia también vean con
buenos ojos la llegada a la Cátedra
de Pedro, del Cardenal Bergoglio. Esperemos
que sea para la gloria del Reino de Dios.
Que el Señor le bendiga y le ayude.