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Blog pensado para ir publicando alguna información interesante o noticias que sucedan en nuestra diócesis de Orihuela-Alicante y que tenga que ver con este reciente Ordo Diaconal que existe desde el 26 de Diciembre de 2007.

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viernes, 6 de junio de 2014

Diáconos: los grandes desconocidos.



Me ha parecido muy interesante colgar en nuestro blog una carta de la esposa de un diácono permanente de la diócesis de Pamplona, Fernando Aranaz. Así que os invito a no dejar de leerla. Desde aquí agradezco a Paloma esta reflexión en voz alta. Su carta dice así:

El domingo día 25 de mayo se celebró en la Diócesis de Pamplona la II Jornada del Diaconado Permanente. Mi esposo, Fernando Aranaz, fue ordenado diácono hace casi siete años y desarrolla su labor diaconal en la capellanía de la cárcel de Pamplona, manteniendo su trabajo en la vida civil, tal como se les recomienda a los diáconos. 

Los años de discernimiento, estudio, preparación y, finalmente, de ordenación, no estuvieron exentos de problemas e incomprensiones, ya que él fue el primer diácono de la Diócesis y abrir camino siempre es muy difícil cuando la cerrazón de algunos es dura. 

Pero cuando se trata de una verdadera llamada de Dios, las situaciones se sobrellevan, esquivan y todo adquiere una nueva dimensión, ya que Dios te ha preparado algo realmente bueno para tu vida que te hará feliz. Dios “sólo” necesita tu “sí”, porque Él no entra nunca como un elefante en una cacharrería, como a veces hacemos nosotros, y respeta tus tiempos, y cuando así ocurre Él te regala el ciento por uno.

La segunda vocación de Fernando, como suele decir él, no fue algo aislado ni tampoco con el tiempo tan extraño, a pesar de que al principio ninguno de los dos comprendíamos bien qué estaba pasando, sino que nació del matrimonio y de la familia, forjándose día a día. 

Llevábamos muchos años colaborando en nuestra parroquia, en grupos diocesanos, en la cárcel como voluntarios de Pastoral Penitenciaria… y ahora Dios pedía a Fernando, en especial, un paso más por medio del servicio de forma permanente y también a su familia para que acogiéramos este don. Fueron tiempos de dudas, de no comprender bien qué estaba ocurriendo ya que teníamos la vida hecha, tiempos de volver a replantearse ciertas cosas dadas por hechas, de incomprensiones por parte de personas muy cercanas de nuestra Iglesia, pero también tuvimos el apoyo de otras tantas muy queridas para nosotros e incluso de aquellas que no conocíamos. Y así llegan las cosas de Dios… ni antes ni después, sino cuando Él cree que estás preparado...
 
Han pasado casi siete años desde su ordenación y ahora podemos decir con certeza de que se trata realmente de una vocación, de una llamada de Dios a servir al prójimo de esta forma tan especial: al modo de Jesús servidor que lava los pies al mundo.

Siento que Dios nos ha hecho un gran regalo: el ser y formar una familia diaconal en medio de un mundo sediento de Dios, aunque a veces el mundo no sea consciente de ello.

Antes de nada y, para aquellas personas que lean estas líneas y no tengan claro qué es un diácono, me permito hacer unas aclaraciones concisas sobre esta realidad tan desconocida y a la vez tan apasionante, que algunos critican, pero que muchos admiran y rezan por ella.

* Diácono: Es un hombre ordenado que sirve a la Iglesia y a los hermanos al modo de Jesús servidor. Están dentro del orden ministerial que forma un triángulo: los diáconos y presbíteros, con sus vocaciones y funciones diferentes, como colaboradores del obispo y pastor diocesano. Pueden ser personas casadas (mayores de 35 años) o solteras (a partir de 25 años).

* Estudios: Están formados en Ciencias Religiosas con tiempos para la pastoral.

* Historia: Ya en el libro de los Hechos de los Apóstoles (6, 1-6) nos dice que se nombra a los siete primeros diáconos de la Iglesia. A partir de lo siglos IV o V y, por diferentes motivos, va desapareciendo pero el Concilio Vaticano II lo restaura como ministerio permanente admitiendo a hombres casados.

* Tareas pastorales: Tienen su espacio propio en la liturgia, la Palabra y la caridad. Sus destinos pastorales son variados y son los espacios donde hay mayor necesidad. Tal vez alguien piense que no son los más agradecidos (hospitales, cárceles, cementerios, marginación…), pero son los más diaconales y donde se encuentra a Jesús sufriente. 

Al hilo del tema del diaconado me gustaría hacer balance y puntualizar lo que he venido y vengo observando durante los últimos trece años como esposa de diácono y mujer laica que lleva muchos años sirviendo en la Iglesia. Qué ha supuesto todo este tiempo lleno de experiencias gratificantes, aunque haya habido alguna que otra zancadilla y qué cosas habría que cambiar. Tal vez haya personas que se cuestionen dónde ponemos a los diáconos en la Iglesia. Ellos ya lo saben…

* En primer lugar decir que para el diácono el modelo y ejemplo a seguir es siempre Jesús servidor, que es quien se arrodilla, lava y besa los pies del mundo y que vino no para ser servido sino a servir. Para cualquier cristiano, sea cual sea nuestra vocación, nos debemos medir en Jesús de Nazaret. Para mí, como mujer cristiana, madre, esposa de diácono y servidora de la Iglesia, también lo es. Siempre he admirado y respetado el servicio que tantas mujeres realizan en nuestras parroquias a veces poco agradecidas y otras invisibles dentro de ellas.

* Las esposas de los diáconos no somos las nuevas “diaconisas” y nuestro papel no es sólo dar el consentimiento para que nuestro esposo pueda ser diácono firmando un documento, es mucho más, ya que en el matrimonio se comparte todo, se camina acompañado, se habla de todo y se toman decisiones conjuntas. Nosotras, las esposas, no somos algo decorativo, pintoresco o un mal menor, sino que participamos de la diaconía de nuestros esposos. Conozco a un montón de esposas de diáconos con un gran compromiso humano y cristiano en voluntariados de marginación, dedicadas también a sus trabajos civiles, a su familia y dedicando sus servicios en pastorales diversas.

* Los diáconos hacen un gran esfuerzo por conciliar su vida familiar, laboral y encomienda diaconal que no se siente reconocida en algunas ocasiones.

* Me gustaría decir que son muchas las personas que se alegran con nosotros, que comparten nuestras inquietudes, que nos comprenden, nos aceptan y nos ayudan a vivir mejor esta vocación de la Iglesia bendecida por Dios.

* En general, los diáconos son bien aceptados por la gran mayoría de laicos contentos de contar con una persona preparada, vocacionada al servicio a los demás y una persona muy cercana a ellos, que ha salido de su comunidad, que trabaja como ellos para poder mantener a su familia, luchando cada día por su puesto de trabajo en medio de una gran crisis económica; felices porque como ellos tenga esposa e hijos, con todos los problemas y alegrías que significa formar una familia, como la de todos. Por todo ello, resultan muy cercanos. Varias personas, que no conocíamos, a propósito de su ordenación, nos pararon por la calle para darnos la enhorabuena por “nuestra valentía y gratuidad”.

* Aprovecho esta reflexión para decir algo sobre el hecho de pedir vocaciones en la Iglesia. Vocaciones hay unas cuantas y todas igualmente importantes. O son todas vocaciones, o no hay ninguna, me dijo una vez un sacerdote a quien aprecio mucho. Me gustaría que rezásemos por ellas, para que cada vez haya más vocaciones al servicio, tan necesitadas hoy en día, porque son dones de Dios y están bendecidas por Él y son todas susceptibles de pedir a Dios por ellas, lo que ocurre es que a veces falla la conciencia de que todos somos necesarios en la Iglesia para que el cuerpo de Cristo esté completo. ¿O es que ponemos en duda que Cristo es la cabeza del cuerpo y el resto somos sus miembros todos necesarios y que si falla alguno no está completo? (I Corintios 12, 4-14).
Como decía, a pesar de las dificultades, el balance es totalmente positivo.

* Es una realidad que poco a poco va creciendo en la Iglesia. En nuestra Diócesis son tres los diáconos permanentes (dos casados y uno célibe) y en España son más de cuatrocientos y el número aumenta cada día.

* Nuestro matrimonio y la familia se has visto reforzados por este don del diaconado y por ello estamos siempre agradecidos a Dios. La llamada de Dios presente en nuestra vida matrimonial, supone algunas dificultades, pero también muchos aspectos positivos, ya que el matrimonio y el diaconado se complementan y nos hacen crecer como personas, como pareja y como cristianos. El “sí” consciente dado a nuestro esposo se convierte en compromiso de servicio para nosotras y en cierta forma trabajamos a la par del esposo. Marido y mujer avanzamos juntos hacia el Señor. No estamos solos. No hay que olvidar que lo importante es el SER y no el HACER. 

Los diáconos tienen una gran autoridad moral, que se la dan la gratuidad, el testimonio y la coherencia de su vida y la cercanía al hermano. Pienso que queda y que hay mucha tarea por hacer y si hay voluntad y nos ponemos en las manos de Dios, lograremos entre todos transparentar el rostro de Cristo.

No hay que tener miedo de lo que Dios te pida, Él respeta siempre tus tiempos y no hay que cerrarle las puertas, porque cuando Él te pide algo y aunque el camino a veces sea dificultoso, es porque te quiere hacer inmensamente feliz.

Paloma Pérez Muniáin
Junio de 2014

viernes, 27 de julio de 2012

Nuevo Obispo para Orihuela-Alicante

D. Jesús Murgui, que hasta ahora estaba en la diócesis de Mallorca ha sido nombrado hoy mismo por el Papa Benedicto XVI obispo de la diócesis de Orihuela en Alicante, un obispo con 66 años.

Murgui ha estado al frente de la diócesis de Mallorca desde febrero de 2004. Según noticias de su misma diócesis, lo último que hizo el obsipo Jesús Murgui, el jueves de la semana pasada fue asignar un mismo sacerdote para varias parroquias e intentó aliviar la situación de escasez de sacerdotes recurriendo a los diáconos.

Concretamente, ha reforazado con diáconos 14 parroquias ante la escasez de de sacerdotes. Nombró a cinco diáconos que prestarán servicio en unidades pastorales que agrupan a varias parroquias.
  
Desde hace unas semanas, han venido apareciendo noticias que apoyan los cambios adoptados, no solamente por D. Jesús en Mallorca, sino que vienen produciéndose en  sino también en toda España. Actualmente, según la CEE, en España hay 18.633 sacerdotes para atender a 22.686 parroquias, lo que deja a 4.053 de ellas sin cura propio, informó la semana pasada la agencia Efe.

Es una bendición el seguir trabajando con buenos braceros como D. Jesús, en la viña del Señor. Que el Señor le bendiga a nuestro nuevo pastor y a todos los que estaremos bajo su bastón.

Reseña biográfica de D. Jesús:

Mons. D. Jesús Murgui Soriano nació en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia) y es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y rector, en diferentes parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado vicario episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979.

Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo siguiente. Entre 1999 y 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca.
El 27 de diciembre de 2003 fue nombrado por Juan Pablo II Obispo de Mallorca.
En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral de 1996 a 1999. Del clero de 1999 a 2005. En la de Liturgia pertenece desde 2008.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Admisión a Órdenes de futuros Diáconos.

El pasado 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, como es tradicional en nuestra diócesis, también este año, en la Catedral de Orihuela-Alicante, fueron admitidos a órdenes un grupo de seminaristas y unos futuros diáconos permanentes.
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Querida Familia y amigos:
Os mando estas cuatro fotos de la ceremonia de Admisión a Órdenes, celebrada el día de la Inmaculada en la Catedral de Orihuela.

En esta ceremonia 5 seminaristas y 3 futuros diáconos permanentes, que son los tres primeros, contando de derecha a izquierda de la primera foto (José Antonio, José María y Francisco, el de espaldas), fuimos admitidos para continuar nuestra formación y poder ser ordenados dentro de 2 años.
  
Pedid al Señor por nosotros.
  
Un abrazo en el Señor.
José Antonio.











miércoles, 13 de julio de 2011

Primera Ordenación de Diáconos Permanentes en la Diócesis de Orihuela-Alicante.

Con fecha del 26 de Diciembre de 2007, los aspirantes:

Luis Manuel Da Silva Tajuelo
Manuel Cosme García Vaíllo
Francisco Juan López Albaladejo

Por imposición de las manos del Exmo y Rvdmo. Sr. Obispo D. Rafael Palmero Ramos en la Santa Iglesia Catedral de Orihuela, recibimos el Sacramento del Orden, en el grado de Diáconos, para ejercerlo como diáconos permanentes.
En la foto por la derecha: Luis Manuel, Francisco Juan y Manuel Cosme. Todos con sus familias.

Ordenación del primer diácono abuelo de la diócesis.

En Muchamiel el 3 de Octubre de 2009, en la Parroquia de El Salvador, el Sr. Obispo D. Rafael Palmero Ramos para el Diaconado Permanente, ordenó a Joaquín Martínez Morales, junto con otros dos diáconos transitorios.

Y en palabras del mismo obispo, les dijo: "Queridos Manuel, José Manuel y Joaquín, vuestra diaconía ha de tener en cuenta estas dos características, estos dos pilares de vuestro ministerio ordenado: la obediencia y el gozo".  

Nueva ordenación diaconal.

Con fecha del 2 de Octubre de 2010 en la S.I. Catedral de Orihuela y de manos del Sr. Obispo D. Rafael Palmero Ramos ordenó diáconos a tres aspirantes al sacerdocio y uno al diaconado permanente: Ralph Hueso López.

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