Decía el obispo de Tagaste que el que canta, ora dos veces, así lo hemos entendido y por eso nos pusimos manos a la obra. No era necesario que nadie nos lo dijera, pero los diáconos permanentes de nuestra diócesis, teníamos una asignatura pendiente y esa era la del uso de los cantos en la liturgia, que era uno de los miedos al que nos asustaba enfrentarnos. Así que aprovechando nuestras jornadas de formación permanente, y gracias al ofrecimiento el Rvdo. D. Ramón Vicente Cano Montoya, tratamos de subsanar esa deficiencia.

Así el pasado sábado día 29 de Octubre a las 10,30 en la Capilla de Loreto, frente a la Catedral de Orihuela nos reunimos y pudimos tener una rica sesión de formación musical, vimos cómo con un poco de paciencia, podríamos enfrentarnos a tal fiera.